El Culto de La Asamblea
en La Misa
La celebración de la Misa es un acto
colectivo, un acto de toda la asamblea reunida para el culto. Todos los
ministerios, particularmente, desempeñan esta función colectiva (IGMR # 27).
En la Misa, la Iglesia está unida a la acción de Cristo, la culminación de la
obra con que Dios nos santifica en Cristo y la culminación de la adoración que
la humanidad tributa al Padre, adorándolo por medio de Cristo, Hijo de Dios, en
el Espíritu Santo (IGMR #16). Estamos unidos a esta acción divina por medio
del bautismo, que nos incorpora al Cristo resucitado. Esta acción, que yace en
el centro de la vida cristiana (IGMR #16) no la iniciamos nosotros, sino Dios,
actuando en y a través de la Iglesia como cuerpo de Cristo resucitado. Esto se
convierte en acción nuestra solamente en la medida en que nos entregamos a este
misterio del culto redentor. La liturgia está diseñada para atraer a si misma
a todas aquellas personas que hacen de la asamblea de culto la" participación
consciente, activa, y total, de cuerpo y alma, firviente de fe, esperanza y
caridad" (IGMR #18). La obra de la redención se torna personalmente
efectiva para cada uno de nosotros en la medida en que. podemos participar
activamente en ella, Ante tal participación, la Instrucción General
dice que hacemos de las acciones y de las plegarias de la liturgia nuestras
propias plegarias; entramos de manera más completa a una comunión personal con
el acto redentor y el culto perfecto de Cristo (véase IGMR #54, 55, etc.).
En la celebración de la Misa, los fieles constituyen la nación consagrada,
personas escogidas, un sacerdocio real: le dan gracias a Dios y ofrecen la Víctima
no sólo por medio de las manos del sacerdote sino junto con él y aprenden a
ofrecerse a sí mismos. Ellos deben tratar de dejar esto claro, por su profundo
sentido de reverencia a Dios y su caridad hacia los hermanos y hermanas que
comparten con ellos en la celebración (IGMR #95).. Ellos deben de volverse un
solo cuerpo, ya sea escuchando la palabra de Dios o en la unión de la oración
y el canto litúrgico o, ante todo, ofreciendo juntos el sacrificio y
compartirlo en la mesa del Señor (IGMR #96).
Debido a que la liturgia completa es un acto colectivo, de toda la asamblea
reunida, (IGMR #34; Catecismo de la Iglesia Católica #1144),
existen ciertas partes de la Misa que deben ser realizadas por toda la asamblea,
por la congregación de los fieles y por todos los ministros para expresar la
naturaleza colectiva de este acto. Por medio de estas acciones, todos los fieles
se unen a Cristo para reconocer las grandezas que Dios ha creado y el la oblación
del sacrificio (IGMR #78). Estos actos incluyen los siguientes:
- Escuchar con reverencia las lecturas de la palabra de Dios (IGMR #29);
- Participar en el diálogo de la oración por medio de aclamaciones,
saludos y respuestas a las plegarias recitadas y cantadas (IGMR #34-37) en
un tono que vaya de acuerdo con el texto (IGMR #38);
- Unirse en una acción por medio de posturas y gestos corporales comunes (IGMR
#42);
- Participar en el silencio comunal (IGMR #45);
- En virtud de su dignidad bautismal, dejar que se les incluya en el
ofertorio simbolizado por el incienso (IGMR #75);
- Participar en el saludo de la paz como signo de comunión eclesial y amor
entre al prójimo (IGMR #82);
- Participar en las oraciones u otros textos recitados; es decir:
- la fórmula general de la confesión durante el rito penitencial (IGMR
#51);
- la profesión de la fe (IGMR #67-68);
- las intercesiones (IGMR # 69);
- el Padrenuestro (IGMR #81);
- la oración de humildad antes del sacramento de la comunión (IGMR #84);
- participar en el ofertorio durante la plegaria eucarística, la cual es
recitada o cantada por el sacerdote pero a la que todos deben unirse como
Iglesia para ofrecer "la Víctima sin mancha al Padre en el Espíritu
Santo" y "que día en día perfeccionen con la mediación de
Cristo, la unidad con Dios y entre sí, de modo que sea Dios todo en todos"
(IGMR #79f);
- participar en el canto litúrgico, puesto que el canto es una manera de
expresar tanto la naturaleza colectiva del acto de culto como la unión
intensa que se alcanza entre Dios y la Iglesia en Cristo por medio del Espíritu
Santo. Se trata de una unión tan intensa y total que puede ser descrita
como una unión entre amantes, cuya naturaleza se puede expresar verbalmente
por medio del canto (IGMR #39). El canto es, asimismo, un acto que unifica y
se centra en el individuo (IGMR #39) y de este modo fomenta "la
consciente, activa, y total participación de cuerpo y alma ferviente de fe,
esperanza y caridad" (IGMR #18). Normalmente, estos cánticos y
aclamaciones deben ser cantados, ya sea en forma completa o parcial, por
todos los participantes:
- Canto de Entrada (IGMR #48);
- el Señor, Ten Piedad (IGMR #52);
- el Gloria (IGMR #53);
- el Salmo Responsorial (IGMR #61);
- la Aclamación del Evangelio (IGMR #62);
- el Canto durante la preparación de las ofrendas (IGMR #74);
- el Santo, la Aclamación Memorial y el Amén (IGMR #79, 151);
- el Padrenuestro (IGMR #81);
- el Cordero de Dios (IGMR #83);
- el salmo opcional, el cántico de alabanza o Himno después de la Comunión
(IGMR #88).
- Para aquellas personas que se encuentren adecuadamente dispuestas
(IGMR #80), su participación consciente, activa y total, se exprese tomando
parte en la Sagrada Comunión del Señor, al recibir el pan
consagrado en esta Misa, el Cuerpo y la Sangre del Señor, del mismo modo
que los Apóstoles lo recibieron de manos del mismo Cristo
(IGMR #72.3).
